Estrés, distrés y el cuento de la lechera.

El flujo de energía mundial está bajando. Creo que es algo evidente. Solamente hay que observar un poco mientras vas caminando por la calle, o mientras tomas algo en una cafetería.

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Así empezaba el post “¿Necesitas algo que te de alas?” que escribía hace unos meses aquí mismo. Cada vez hay más gente cansada en el mundo, algo que resulta más curioso aún si pensamos en la cantidad de recursos que tenemos alrededor para vivir con todas las facilidades y comodidades del mundo. Pero además, y teniendo en cuenta todo lo anterior, cada vez vivimos más estresados (¡esto sí que resulta curioso!).

El estrés es bueno y recomendable en cierta medida, pero un exceso de cortisol (hormona esteroidea que se libera como respuesta al estrés y a un nivel bajo de glucocorticoides en la sangre)  perjudica la salud al incrementar el nivel de azúcar en la sangre (glucemia) a través de la gluconeogénesis,  y suprimir el sistema inmune (entre otras muchas cosas). Sabiendo que cierto nivel de cortisol es bueno, la clave está en el tiempo de exposición al estrés que debemos o podemos soportar sin daños colaterales.

El cortisol es una hormona necesaria para nosotros; la debemos fabricar para mantener el sistema nervioso simpático, pero su exceso provoca la activación de la aromatasa (produciendo un exceso de estógenos y las consecuencias derivadas de un posible hiperestrogenismo).

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Cuando hablamos de estrés, todos lo identificamos con estrés laboral: un jefe exigente, un horario imposible y miles de horas ahogado entre papeles de oficina. Pero el estrés suele estar en nuestras vidas asociado al amor, a sentirse querido por la pareja o por la familia, a la aceptación de uno mismo y a sentirse en el lugar que te corresponde, a encontar un sentido a la vida, a problemas económicos, laborales, patológicos, sentimentales… El estrés lo provoca la mala gestión de cualquier emoción negativa. Y esto nos provoca enfermedad.

Todo esto es inevitable en muchos momentos de la vida. La cuestión es evitar que este “estrés emocional” perdure en el tiempo (a esta situación la llamamos “distrés”), es decir, sobrepasar el límite que podemos soportar. Y una vez sobrepasado este límite, tendemos a entrar en un círculo vicioso del que es difícil salir. Nos autoengañamos pensando que podemos con todo, no nos permitimos estar cansados, hacemos planes y más planes, tomamos café y más café…, y nos agobiamos más porque nos sentimos mal y cansados, y seguimos tomando mucho más café para espabilar y poder con todo, y  descansamos peor, y entonces tomamos más café para estar más despierto, y dormimos menos horas porque las horas son cada vez menos productivas, comemos cada vez peor… Y como en el cuento de la lechera, todo lo que había idealizado se va a traste, porque había algo que no había tenido en cuenta: mi salud.

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Pero como siempre me gusta recordar, tenemos al alcance de nuestra mano las mejores herramientas con las que cuidar y mejorar nuestra salud. A continuación te dejo una lista con las 6 más fáciles para que empieces ya:

  • Duerme y descansa bien: dormir menos de 6 o 7 horas provoca niveles más elevados de cortisol. Esto favorece la resistencia  a la insulina y acelera la actuividad de la aromatasa, lo que supone que al día siguiente tenderás a comer más y peor, estarás más ansioso, retendrás más líquidos, sufrirás dolor de cabeza o dolor premenstrual (todo esto como consecuncia del exceso de estrógenos). ¿No habías oído eso de que “dormir poco engorda”? Aquí tienes una explicación.

 

  • Reduce el consumo de estimulantes: Bebidas como el café, el té, el cacao, el guaraná…, aumentan el cortisol, que sumado al cortisol fabricado de forma natural, puede alterar nuestro ritmo de sueño y el equilibrio del sistema nervioso.

 

  • Nútrete de alimentos que favorezcan el buen funcionamiento de tu organismo, facilítale las cosas a tu cuerpo y no abuses de azúcares y refinados: cuando consumimos alimentos que provocan picos de glucosa en sangre, nuestro páncreas lo equilibrará fabricando insulina. Tras un gran pico de glucosa habrá un descenso brusco, que nuestro cuerpo afrontará de 2 maneras distintas: Pidiéndonos que consumamos de nuevo alimentos ricos en azúcar para sentir otro subidón, o fabricando hormonas del estrés para obtener así glucosa almacenada en el hígado y recuperar los niveles normales de sangre.

 

  • Practica ejercicio físico regularmente (¡Recuerda! Es la mejor píldora para tu salud), asesorado por un buen profesional y realiza también actividades como Yoga o Mindfulness…

 

 

  • Si es necesario, y tras la recomendación de tu terapeuta, toma adaptógenos como la Ashwagandha.

 

  • Y la más importante, escúchate, quiérete, entiéndete y acéptate. A partir de ahí, ponte manos a la obra, sé proactivo y pasa a la acción. Te aseguro que todo será más fácil.

 

 

 

Como te digo siempre, tu salud depende en gran medida de tí: de la alimentación, el ejercicio físico y la gestión del estrés. los 3 pilares de “By Aitzi Santos“.

 

By Aitzi Santos

 

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